La Santa Muerte, también llamada la Niña Blanca o la Niña Bonita, es una figura de devoción popular en México — representada como un esqueleto vestido con un manto, sosteniendo comúnmente una guadaña y, en algunas versiones, un globo terráqueo. Para millones de devotos en todo el país, es una compañera constante: se le pide protección, salud, trabajo y buena fortuna, y se le agradece cuando esos favores se cumplen.

No es una figura católica oficial

La Iglesia Católica no reconoce ni aprueba su culto, aunque su iconografía y muchas de sus oraciones tienen raíces claramente católicas — es una devoción sincrética, construida por el pueblo, no por una institución. Algunos devotos se consideran también católicos practicantes; otros ven a la Santa Muerte como una tradición separada.

Un culto en crecimiento

Su culto ha crecido de manera constante en las últimas décadas, con templos, altares domésticos y peregrinaciones en distintas partes de México y, cada vez más, fuera de él. La aparición pública de altares y santuarios se ha vuelto más visible en tianguis, mercados y hogares.

Lo que esta guía no hace

Esta guía no pretende explicar la fe de nadie por ellos. Recoge lo que la práctica real de los devotos comparte con más frecuencia — sabiendo que, como en cualquier devoción viva, hay variaciones según la región, la familia y la tradición personal de quien reza.