Estas oraciones suelen agradecer primero lo ya recibido, y después pedir claridad y oportunidades concretas — un trabajo, un cliente, una deuda resuelta — antes de cerrar con una promesa de gratitud.

Se acompañan casi siempre de la veladora dorada, y en negocios es común ofrendar el dinero de la primera venta del día junto al altar.

Santa Muerte Dorada, tú que ves con claridad los caminos que a mí se me esconden,

vengo primero a darte gracias por lo que ya he recibido,
por el trabajo que hoy tengo, por el techo, por el pan de cada día.

Te pido ahora claridad para las decisiones que debo tomar,
una oportunidad concreta donde hoy solo veo incertidumbre,
y la fuerza para reconocerla y tomarla cuando llegue.

Que se abra el camino donde hay estancamiento,
que se resuelva la deuda que hoy me pesa,
y que mi trabajo sea sostén digno para los míos.

A cambio, prometo no olvidar de dónde vino la ayuda,
y volver a esta veladora dorada con gratitud, la reciba o no.

Amén.

← Ver todos los temas · Ver el color asociado: Dorada →